Las Quinquenales – ¿Qué Son?

Todos los años terminados en 4 y en 9 se celebran en Ulldecona las Fiestas Quinquenales!

Como consecuencia de la guerra, la imagen de la Virgen de la Piedad, que se encontraba en la ermita, fue destruida el 27 de julio de 1936. Entonces, un artista local, Vicente Barrera dijo ” si vuelvo en salud de la guerra prometo hacer otra Virgen “,” po si tú la haces, yo la pagaré “, dijo Manuel Vericat, propietario de un horno. En el mes de agosto del año 39, una vez que la imagen ya fue terminada, escultor y mecenas hicieron su donación oficial al pueblo a través del Ayuntamiento. El 8 de septiembre de 1939, durante la celebración de la misa en honor a la Virgen, el padre Rvdo. Frederic Domingo exaltó los ánimos de los numerosos feligreses allí congregados y les hizo prometer que bajarían la Virgen cada 5 años, desde la Ermita en la Sierra de Godall

hizo una nueva imagen, que es lo que podemos ver hoy en día. Desde 1944 el pueblo entero decide descargar el nuestra señora de la capilla y caminar por las calles del pueblo y, además, que el colectivo promete repetirlo cada cinco años. La iniciativa de este hecho fue encabezada por un grupo muy reducido de personas (de hecho, existen documentos que prueban esto) pero era la unidad y el impacto popular que produjo el fenómeno de la descendencia de la madre de Dios. Es tan difícil averiguar la razón exacta. Es tan difícil saber todas las razones individuales que empujó a un pueblo entero.

La promesa de un pueblo

Y esta promesa de falduts fue la semilla de las cinco partes. Más tarde trasladó los festivales en septiembre (primero se celebró por primera vez para las fiestas de San Lluc) y esto haría que la euforia de los quinquenales fuera aún mayor.

Al borde de esta promesa se han creado, con el tiempo, algunas leyendas: si la Virgen hace llover cuando hay sequía, los grandes milagros … En definitiva, toda una serie de justificaciones que mezclan realidad con la fantasía para lograr un único objetivo: bajar a la madre de Dios del Santuario cada cinco años (los terminados en 4 y 9) y todo lo que esto implica.

Ulldecona no es un caso aislado. En Morella, conforme a la promesa hecha a la Virgen de Vallivana, hace trescientos años continúan la tradición de la celebración de las seis partes. En Alcanar también tienen uos quinquenales, las festividades en honor a la Virgen del Remei. Y precisamente cada 30 años coinciden con las manifestaciones de estos tres pueblos (1994, 2024, …).

Participación masiva

Y volvemos a Ulldecona. En las Fiestas Quinquenales participa todo el mundo. Y no es una exageración. Cada uno a su manera y con sus posibilidades, pero todos (tanto los que viven en el pueblo como los que viven fuera) tienen el punto de encuentro en las Quinquenales.

Estas Fiestas no son unas fiestas espontáneas que emergen de la nada. Todo lo contrario: son la renovación de una promesa que para hacerse realidad necesita premeditación, trabajo, esfuerzo y sacrificio … de todo un pueblo.

Las Quinquenales se inician cuando los ulldeconenses van a buscar la Piedad en la ermita, a pie y en romería. Uno de los momentos más emocionantes es la llegada en el pueblo: la calle principal, llena a rebosar con personas, se llenó de alegría: Viva! Viva la Mare de Déu de la Piedad. Es un precioso Adviento: alegría se mezcla con lágrimas. El eco de los cohetes y petardos aumentar los escalofríos y escalofríos que esperaba la visita. El hechizo de la recibida a iluminar los rostros de todos… Porque, a veces, el hechizo desdibuja los límites entre fe y razón.
Durante nueve días la Virgen de la piedad camina a Ulldecona.El pueblo se distribuye en sectores y no hay callejón ni callejuelas que no pase la procesión.Las calles, vestidos de fiesta, colores, luces y flores reciben a su Patrona. Desde el año 89 piedad también pasear por Els Valentins, Castell de Sant Joan del Pas y Ventalles. Y este año, por primera vez, también estará en la Miliana. Después de nueve días, la madre de Dios, acompañada por la gente del pueblo, vuelve a la tranquilidad de la ermita donde se mira desde la montaña una Ulldecona que acaricia suavemente el Montsià. Tanto los falduts como los forasteros, religiosos o laicos, han vivido nueve días emocionantes.

Ahora bien, la preparación de la visita de la Virgen se ha convertido en un arte. Durante las Fiestas Quinquenales el pueblo se transforma majestuoso. Las calles son artísticamente la voluntad de un pueblo.Esto significa muchas horas de trabajo manual, de recortar papelitos, de coser ropa, de pintar macetas, de clavar alambres … muchas horas de convivencia entre vecinos.

Los preparativos

A veces esta tarea comienza incluso dos años antes de las Fiestas. Los vecinos de cada calle se reúnen y deciden juntos el trabajo que se llevará a cabo. A continuación comienza el trabajo que, alguna vez, conlleva discusiones, peleas, “tú-has-trabajado-menos-que-yo”, “no-acabaremos”, nerviosismos … unas veladas de julio y de agosto llenas de corros de gente trabajando, a menudo al aire libre de la calle o en la intimidad de las entradas, unas veladas llenas de magia.

Desde el 44, los adornos de las calles han evolucionado. Por un lado, cada vez se han arreglado más número de calles y, por la otra, el perfeccionamiento y la sofisticación han tomado más empuje. Las flores y plantas naturales, las esparragueras y los Verdet dieron paso a las flores de papel. Y las flores de papel han sido sustituidas, poco a poco, por ropa o papel plastificado. La economía (cada vez se destinan más dinero) y los cambios meteorológicos (los aguaceros) han sido dos de los factores más importantes de cara a la evolución y el cambio de materiales a la hora de confeccionar los trabajos. Hay que decir también que la gente lucha por la originalidad y la belleza de sus calles. Y así se utilizan elementos muy diversos como maderitas, cerillas, medias, plumas de tordo, cartones, hojas secas y pintadas …Los balcones se llenan de colchas y cubrecamas preciosos de ganchillo, adornos de luces, dibujos del Ave María … Las calles, de techos de papelitos (aunque esto se hacía más antiguamente) y de alfombras espectaculares (más recientemente) …

Los valores

Todos, hombres, mujeres, niños, todos participan en las Quinquenales. El pueblo cambia de aspecto. La mayoría de casas limpian las fachadas: Ulldecona da gusto. Cada calle está impecablemente pulida y su gente olvida las rencillas de las florecillas que la gente de Ulldecona está acostumbrada a compartir (algo cada vez más rara en la sociedad urbana). Las Quinquenales invitan a la reconciliación de los vecinos para la llegada de la Virgen está por encima de los recelos y las disputas. Las Quinquenales son el caché de futuras actividades colectivas, de asociaciones, de tareas conjuntas. Y todo esto deja boquiabierto al forastero, que muchas veces no entiende el trasfondo que hay detrás de las “florecitas”. Unas “florecitas” que van acompañadas de secreto. Los falduts lo pasan bien de secretear entre julio y septiembre. Quién no recuerda el “telón de acero” ?. Pues bien, estos secretos de arte mantienen vivo el interés de todo un pueblo para ser lo mejor que pueden ser, sin premios, sin recompensa, porque viendo las calles pulidas ya tienen bastante.

El estallido de un pueblo

Las Quinquenales son el estruendo, el estallido de un pueblo, una mezcla de religiosidad, de magia, de armonía, de ansias de divinidad, de popularidad, de esfuerzo colectivo … porque los falduts cada cinco años hacen un brindis para seguir siendo el pueblo que quieren ser: Ulldecona.

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