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| orígenes |
De los primeros habitantes que se conocen del término municipal de
Ulldecona, quedan los once abrigos neolíticos, situados en la sierra
de Godall (cerca de la Ermita de la Piedad), que forman el conjunto más
importante y bien conservado de Cataluña y que, como todo el arte rupestre
levantino, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998.
En enero de 2003 se llevó a cabo un cierre de protección a distancia
de las pinturas rupestres.
En algunas de las muelas de las sierra de Montsià y de la sierra de Godall hay vestigios de asentamientos ibéricos Ilercavones del s. VIII al II a.C., entre los que destaca el poblado de Castellets o la Ferradura y Les Esquarterades, que están pendientes de excavación.
Al ser un lugar de paso obligado, nos deja restos romanos como el trazado de la vía Augusta, que pasaba por la Miliana y Sant Joan del Pas. También se han encontrado indicios de villas romanas rurales.
Del paso de los árabes, nos quedan las construcciones más antiguas
del castillo de Ulldecona y, sobretodo, las grandes aportaciones en el campo
de infraestructuras de regadío como las acequias y las norias.
En 1148, Ramón Berenguer IV conquistó el castillo de Ulldecona,
y posteriormente fue concedido a la orden del Hospital, la cual construyó
los edificios más emblemáticos: la torre redonda, la iglesia
y la torre cuadrada.
La primera carta de poblamiento de la villa de Ulldecona fecha de 1222, y la sitúa en el interior del recinto amurallado del castillo.
El municipio actual se establece en la Hoya en 1274 con la segunda Carta Pobla y aún mantiene una imprenta medieval visible en muchos aspectos, como por ejemplo, el trazado urbanístico del casco antiguo, con sus estrechas callejuelas, la espectacular iglesia de San Lucas, de estilo gótico catalán del s. XIV, la estructura gótica de la Casa de la Comanda del s. XV como residencia del comendador y centro administrativo de la villa, la galería portificada de la Plaza de la Iglesia, los cruceros y el Puente del Olivar, entre otros vestigios. También destacan la iglesia de San Juan Bautista en el barrio de Les Ventalles, construida en el s. XII; y las primitivas estructuras románicas y góticas de la Ermita de la Piedad.
La Comanda de Ulldecona (de la orden del Hospital de San Juan de Jerusalén) ejerció su poder sobre un amplio territorio durante más de cinco siglos. Durante ese tiempo, en Ulldecona hubo muchas visitas y estancias de reyes, entre las que cabe destacar las de Jaime I, Carlos I y Felipe II. El último, en 1586, dejó como recuerdo de su estancia un cáliz que hoy en día es parte del tesoro parroquial. Sin embargo antes, en 1349, Pedro el Ceremonioso convocó el Parlamento en Ulldecona, y en 1414 fue Fernando V quien convocó las Cortes.
Un capítulo dramático de la historia de Ulldecona son las guerras que la han afectado: la de los Segadores, las guerras Carlinas y la última Guerra civil, que costaron importantes pérdidas económicas y humanas a la población.
La Época Contemporánea está representada en la capilla
del Santísimo y las pinturas del antiguo retablo en la iglesia de San
Lucas, (Barroco s. XVI-XVII): Las suntuosas casas solariegas y las masías
del s. XVII-XVIII; la actual iglesia de Nuestra Señora de la Piedad,
el antiguo Convento de los Dominicos (actual Ayuntamiento), el antiguo convento
del Rosario (actual Casa de Cultura) representando el neoclásico de
los s. XVII-XIX.
El Modernismo también dejó su imprenta en la Ulldecona del s.
XX con distintas construcciones públicas y privadas. El discípulo
aventajado de Gaudí, César Martinell nos legó tres importantes
construcciones como La Casa de la Feligresa, el antiguo molino del aceite
del Sindicato Agrícola y la Masía de Bocanegra, pero por las
calles del núcleo antiguo se encuentran fachadas con elementos arquitectónicos
y decoraciones típicamente modernistas.
Con la llegada de la democracia, Ulldecona ofrece hoy en día un ejemplo de convivencia, civismo y tolerancia, que la hacen agradable para sus habitantes y para los visitantes.
¿Te lo vas a perder?
